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ACOMPAÑAMIENTO, SOLIDARIDAD Y CUIDADOS Reflexiones compartidas en el evento “Solidaridad y represión” a propósito de los 10 años de la CNA-Mx

Written by Super User on . Posted in Uncategorised

Buenas tardes a todxs. Agradezco a la banda de la CNA haberme invitado a ser parte de esta serie de eventos para celebrar sus diez años. No quisiera echar flores a su trabajo y menos aún echarles mierda. Creo que es importante comenzar a tomarnos en serio que cualquier persona implicada en un proceso de lucha -cual sea-, es quien debe hacer críticas a sí misma sobre su trabajo, empeño y errores, reflexionar y pensar lo que le hace bien o lo que quiere cambiar de ellas. Así que confío en que serán los propixs compañerxs de la CNA quienes se autocritiquen, al mismo tiempo que. Personas allegadas a lxs mismxs compartamos la construcción de prácticas más afines a lo que queremos.

        Pues bien, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones que saco a partir de mi proximidad a casos de represión, cárcel y soledad, sin que ello implique intenciones de marcar una guía, ponerme como autoridad ni marcar ñas reglas del juego.

        Parto de entender que no existe aquello llamado “políticamente correcto”, eso sólo me parece una falacia que nos ha llevado al error de creer y acrecentar la división entre el actuar político y la vida diaria. Para mí y para muchxs otrxs, esta idea debe ser derrumbada en cada una de nuestras acciones, pues entendemos que el asumirse como anarquista es llevar esa <<tensión>> a todos los lugares en donde nos encontremos y a todas las prácticas que hagamos, como una forma de extender la insurrección y darle un potencial real y tangible en el aquí y el ahora. Por eso mismo es que intentar derribar ese imaginario nos hace posicionarnos como seres en conflicto permanente, lo cual, muchas veces nos sitúa en un campo minado por el sufrimiento, el dolor, la tristeza y el autoaislamiento.

Cuestiones que muy pocas veces reconocemos y menos aún, compartimos. Reconocer lo que sentimos y exteriorizarlo, creo que es un buen paso para dejar de situarnos como víctimas del sistema o guerrerxs de lo social altamente convencidxs de nuestra lucha.

        Frecuentemente partimos de la obviedad de cómo entendemos y vemos un “espectro anárquico”. De alguna manera, seguimos viendo que hay una serie de entendidos comunes que nos hacen identificarnos con otrxs compañerxs que, igualmente se llaman  anarquistas, cuando, en realidad eso no sucede y qué bueno que sea así. De esta manera, el tema de la solidaridad, el acompañamiento y los cuidados, parecen ser una  tarea insoslayable para el actuar anarquista. Sin embargo, sabemos que eso no se da por arte de magia y hacerlo nos pone en escenarios desconocidos y en situaciones que traen consigo dolor y sufrimiento, gozo y placer. A veces no somos tan fuertes como creemos para llevar una situación represiva, mirar el dolor y sentir la impotencia. Yo por ejemplo, en el transcurso de algunos procesos, me he llegado a sentir muy desmotivada y en la desesperación, he dudado de mis posturas, principalmente como individualista, la situación me pone a prueba; resulto herida, sujeta a críticas y en medio de una serie de malos entendidos. Así, cada vez me paro y salgo a guerrear y dar batalla como forma de auto-afirmación.

        En ocasiones o todo el tiempo, siento no saber qué hacer ni a dónde moverme. Deambulo tropezando a cada paso y cada vez es nuevo el  sentimiento y recurrente el llanto y la frustración. ¿Cómo ofrecer respuestas o soluciones cuando unx generalmente no tiene la capacidad de darlas? Es difícil querer ayudar a alguien cuando tú mismx no estás bien. A veces te obligas a ser fuerte, te preguntas por qué tú, por qué tus amigxs y maldices a todxs aquellxs que no están, les culpas, miras con recelo cómo amigxs que sientes cercanxs y amas no estén a tu lado y no compartan ese delirio o brinden un poco de apoyo. Lo cual, generalmente se combina con la ruptura y el reproche, ¿por qué nadie dice nada? ¿por qué no te hablan? ¿por qué no preguntan cómo están las cosas? ¿por qué no somos capaces de dejar un día de nuestra rutinaria vida por unx compañerx? Piensas un montón de cosas malas y tus sentimientos son tan contradictorios todo el tiempo, el resentimiento crece, la victimización se hace presente, la culpa te sigue.

Todo parece enfocarse en que te sientes solx y que tus amigxs son unxs insolidarixs. Eso ayuda a invisibilizar a lxs enemigxs y a ocupar tu fuerza, tu odio y tu cabeza en lxs tuyxs -sin siquiera tratar de entenderles,- invisibilzas un proceso de represión que no es tuyo  y quitas responsabilidad a lxs que verdaderamente te están jodiendo.

También dar acompañamiento y solidaridad a ciertas personas te lleva a posicionarte de un lado o de otro. Yo no creo en la neutralidad ni pretendo creerle. Es bonito creer que a todo el mundo le brindaremos solidaridad, porque todxs quienes sufren represión son compañerxs, pero hay que dejar de engañarnos. No actuamos igual cuando al persona que necesita ayuda o está en problemas, es nuestrx amigx a cuando no lo es, cuando lx conocemos. A veces se juega más que una mera práctica; se juega la amistad y el amor al-el otrx; pero muchas otras se juega la afinidad, una postura e; incluso se juega la simpatía o la idealización delx otrx.

        Yo estoy segura que el acompañamiento es necesario. Si somos dos -aunque sea sólo dos- podemos seguir conspirando, construyendo juntxs en las pláticas y el quehacer cotidiano. Pero hay que empezar a ver que no es lo mismo para la persona que directamente “está en problemas”  que para quien le acompaña. A veces quien acompaña funciona de nexo entre una realidad y otra, entre un muro y otro y carga  los golpes de ambos lados; reclamos por un lado y por el otro, información que te aturde y llega -sin pedirla- de muchos lugares conflictuando la cabeza sobre qué es lo  importante para ser repetido, para decirle al-la compa sin que se genere más confusión y más incertudumbre. Creo que es importante empezar a hablar de eso porque una vez inmiscuidxs en un proceso de represión y acompañamiento, tenemos pocas herramientas para actuar y te frustra pensar que nadie dijo qué sucedía en estos casos. Así, cada experiencia y sentir son nuevos, te sorprenden o te agarran de bajada. Esto no quiere decir que lo escrito es algo inamovible y determinante, pues cada experiencia es diferente, pero tener un marco referencial es una ayuda por lo menos para no sentirse solxs. Es pertinente compartir cómo lo vivimos, cómo lo sentimos y cómo lo afrontamos dejando de lado que la fuerza y la convicción bastan por sí mismas para afrontar estas situaciones. 

Aceptar el dolor y el conflicto que esto acarrea nos lleva a darles frente y a buscar salidas. 

        El sentirse solxs en ocasiones es invevitable, incluso cuando no se está en problemas. Muchxs de tus amigxs desaparecen, huyen de ti o empiezan a verte, literalmente, como un “problema con patas” y lo peor, tú empiezas a considerarte como tal, con la combinación del hostigamiento y la paranoia. Te empiezas a aislar voluntariamente en nombre de la seguridad, la estrategia y el cuidado a tus compas. 

Entonces, creo que ayudas al enemigx, rompiendo la comunicación y el lazo de cariño que te une con otras personas y que son parte de ti y de tu fuerza. Sé que no puedes pedirle a nadie que no se cuide y quiera evitar verse involucradx en un problema que no toma como suyo, pero creo que una cosa es tener cuidado, precauciones, procurar la estrategia y la seguridad y otra, llamar al desdén y la no solidaridad con esos nombres. Creo que de nosotrxs debe salir aceptar que en ocasiones no nos queremos arriesgar y que eso implica dejar solx a unx compañerx, pero hay que ser sincerxs con nuestrxs compas y con nosotrxs mismxs. La palabra de unx compa siempre te importará, de ahí que te preocupe su opinión y que no haya justificaciones ante la falta de interés, las evasiones constantes y los pretextos para no verte o saber de ti.

        Creo que ser sincerx con tus compas y enfrentar las posibles rupturas ayuda a entenderte y reflexionarte. Porque una de las sensaciones más recurrentes es sentirte observadx y juzgadx todo el tiempo, no por la  policía y el-la enemigx, sino por ese abstracto llamado “banda”, “compañerxs” o “afines”. Y ahí también te hieren y hieres según el lado en el que estés. Creo que tenemos mucho que trabajar respecto a nuestra mirada policiaca y nuestra lógica de jueces y juezas delx otrx. Creo que eso empieza por reforzar nuestra confianza en que nosotrxs somos nuestrxs principales críticxs, haciendo todo el tiempo uso del espejo y la mirada introspectiva, pero también ejercitando la confianza sobre nuestrxs compañerxs y su capacidad de decir y ver sus propios errores. Abandonar la lógica del buenx-correctx anarquista es dar un golpe al imaginario y construcción patriarcal sobre esa idea.

        Otra cosa y ya para ir concluyendo sonlos cuidados. Los cuales, son tan grandes que abarcan desde lo físico hasta lo mental. Hay que empezar en qué tanto nos cuidamos y qué tan dispuestxs estamos para hacerlo, para eso haré mención sólo de algunas cosas:

1. El cuidado no lo brindas tú ni te lo brindan, los cuidados son mutuos. Hay que abandonar la lógica peternalista para brindar cuidados y la soberbia para negarnos a a recibirlos.

2. Tu compa y tú tienen los mismos riesgos que cualquier persona en la movida. Por tanto, ninguna persona vale más que otra así como tampoco ninguna seguridad es más importante. Eso es generar relaciones horizontales y escupir sobre las jerarquías y prototipos de seguridad.

3. Guardar silencio pertinente y bajarle a la manía de querer enterarse de todo. Cuando se viven situaciones represivas la información juega un  papel tan importante que comienza a ser un peligro contstante tanto para la seguridad personal como para la de la gente que te rodea. Evitar tener información que no necesitas es cuidar al-la otrx. No pretender ser el cuidadorx a partir de lo que se sabe es marcar el límite entre la confianza y la manipulación, al mismo tiempo que ayuda a mantenerte al margen sobre lo que puedes o no hacer y a no incrementar ese sentimiento de impotencia tan frecuente que de por sí ya tiene un proceso represivo. No todo lo que te comparten es una misión para que la resuelvas tú.

4. Acompañar y cuidar no son sinónimos de que eres tú quien pueda y deba resolver la vida del otrx. Asimismo que te acompañen o se solidaricen contigo no significa que están a tu servicio y deban resolverte los problemas que se te presentan. No hay que caer en el victimismo ni en el heroísmo.

5. El cuidado no se limita a poner fuera de riesgo al-la compa en una cuestión meramente  física. Implica llevar, vivir y asumir el proceso que atraviesa. Implica compartir la soledad, abrazar el coraje, escupir el odio y apuntar las balas juntxs. Implica seguir la revuelta y fortalecernos en ella. 

Por último, Recordar que la solidaridad es más que palabra escrita es situarla en la vida diaria; acompañar a lxs tuyxs es crecer día a día a su lado, con ellxs y; cuidar al otrx es hacerlo desde la mañana hasta la noche, todos los días, con o sin represión, en  una situación de riesgo o en una normal. Brindarla no se condiciona ni genera deudas, es un acto libre y es un acto de gozo, rabia convicción y coraje.

Para la solidatridad, el acompañamiento y los cuidados, no hay tiempo ordinario ni extraordinario. Creo que son elementos que deben acompañar el cotidiano anarquista y cargar con la iluminación de nuestra fuerza y coraje.

A todxs lx compañerxs, presxs o en fuga. Mientras los sigamos nombrando, seguiremos aprendiendo de ustedes.

Muchas gracias

 

 

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